lunes 1 de febrero de 2010

Los 10 chingados más importantes de la historia

1. – ¿Cuándo chingados va a parar esta lluvia?
(Noé, año 4314AC)

2. – ¿Cómo chingados se te ocurrió eso?
(Su mamá a Pitágoras, año 126 AC )

3. – ¡Chingados, qué calor!
(Juana de Arco, año 1431)

4. – ¿Cuándo chingados vamos a llegar?
(Cristóbal Colón, año1492)

5. – ¿Cómo chingados quieren que pinte el techo?
(Miguel Ángel, año 1566)

6. – ¿Qué chingados tomaste, Julieta?
(Romeo, año 1595)

7. – ¿De dónde chingados salieron todos estos indios?
(General Custer, año 1877)

8. – ¿Cómo chingados no van a entender esto?
(Einstein, año 1938)

9. – ¿Por dónde chingados entra tanta agua?
(Capt. Smith TITANIC, año 1912)

10. -Y ahora… ¿Por quien chingados votamos?
(millones de mexicanos, julio 2012)


Tomado de.

domingo 24 de enero de 2010

Cosas que siempre quisiste saber sobre los comunicólogos

Me llegó esta cadenita. Nunca he publicado una, pero la pongo porque la mayoría de los puntos son verdad XD


1. Odian frases como “en base a”, “más sin embargo”, “pero no obstante”, y similares.


2. Escriben los más apropiadamente posible, incluso en el MSN.

3. Creen que “casi” cualquier idiota escribe en periódicos.

4. Sin importar si son publicistas, productores audiovisuales, publirelacionistas, periodistas o asesores políticos, usan Photoshop y Final Cut.

5. Usan palabras “raras” en sus conversaciones cotidianas como “poder adquisitivo”, “opinión pública” o “connotación”.

6. Lo mismo han leído a Habermas que el “Libro Vaquero”. Pero, éste último, sólo para realizar análisis semióticos.

7. Juegan “Caricachupas” en todas sus fiestas.

8. Saben que el amor es sólo un estado de ánimo.

9. Odian los clichés.

10. Ven cine de arte y películas "extrañas", desconocidas para la mayoría.

11. Hablan todo el tiempo de sujetos anónimos como Greimas, Chomsky, McLuhan, Hovland, Bateson…

12. Son fans de los titulares del periódico “El Metro”. Pero sólo para reír un rato.

13. Revisan y corrigen tu ortografía sin que se los pidas.

14. Detestan a Carlos Trejo y Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

15. Consideran como una blasfemia que alguien pueda escribir más de tres “que” dentro de cinco líneas.

16. No pueden creer que no estés leyendo un libro actualmente.

17. Te dan justificaciones sin que se las pidas, además la describen, explican, argumentan, y te la pasan por escrito.

18. Odian a Televisa y TV Azteca por su programación vomitiva.

19. Beben litros de café y fuman como locomotora.

20. Son paranoicos y creen que todo acontecimiento nacional es una “cortina de humo”.

21. Sus chistes locales incluyen palabras y frases como “Palo Alto”, “espacio público”, “holístico”.

22. Creen que jeans, saco y tenis limpios es “ropa formal”.

23. Son más cultos que tú.

24. Adoran exponer aunque el profe los destroce frente a toda la clase.

25. Leen TODO, incluso los folletos que regalan afuera de las farmacias.

26. Todos se sienten “líderes de opinión”.

27. Sus papás les preguntan por quién votar.

28. Su idea de diversión suele incluir la feria del libro, el museo de la caricatura o la Cineteca Nacional.

29. Las frases de amor son del tipo “eres mi semiosis ilimitada”.

30. Conocen el secreto detrás del éxito de Harry Potter.

31. No usaron guantes ni cubre bocas en tiempos de influenza.

32. Se tatuarían el triángulo semiótico de Peirce y consideran que todo lo existente es un signo.

33. Tienen un blog en Wordpress o Blogger.

34. Odian las películas dobladas y los subtítulos mal traducidos.

35. Ven series como Dr. House o The Big Bang Theory, y saben que Friends está sobrevaluada.

36. Leyeron “500 años de periodismo en México”

37. Ven comerciales publicitarios y no pueden evitar analizarlos y criticarlos.

38. Cuando ven una película gozan identificando los movimientos de cámara, ángulos, planos…

39. Siempre dudarán de la fidelidad de tu fuente.

40. Odian los juicios de valor, pero darán crítica y opinión sin que se las pidas.

41. Someten la salida del viernes a consulta ciudadana por mayoría de votos con un representante neutral en caso de empate.

42. Hacen videos hasta de las cosas más insignificantes.

43. Son bien verbo. Y al momento de presentar un examen, buenísimos para tirar el choro.

44. Saben que Nursultan Nazarbayev es el presidente de Kazajistán, pero no recuerdan quien gobierna Nayarit.

45. Conocen el significado de los colores.

46. Supieron lo que era un “emo” antes de que tu hermanito empezara a vestirse así.

47. Son maestros del sarcasmo y el humor negro.

48. Creen que su reportaje/documental/cortometraje/cartel/campaña, etc. salvará al mundo y sacará al país adelante.

49. No les gusta traducir ni utilizar términos como Mass Media o Marketing.

50. Tienen un diccionario de lingüística y otro de sinónimos.

miércoles 20 de enero de 2010

Del plato a la boca

"Ya se estaban relamiendo los bigotes desde antes, pero... del plato a la boca se cae la sopa".
-José César Nava Vázquez, presidente del PAN, respecto a las alianzas de su partido con el PRD.


¡Eximio pensador! ¡Ilustísimo figurón de la retórica! ¡Benemérita frase de la politología! ¡Gracias, Maestro, por el diáfano solsticio que ha formado en nuestras mentes, que son (no diga que no, por favor) de tan poco lustre!


lunes 18 de enero de 2010

La oficina no me asfixia

Pues a esa conclusión he llegado. La oficina no es lo que me asfixia, sino toooodo lo que la oficina no me deja hacer. A veces me da depre que llego a las horas de la madrugada de trabajar, medio me despierto temprano para ir a la escuela y luego ya no duermo bien y otra vez a trabajar. Ya no hay tiempo para cantar, ni leer, ni nada.

He decidido por eso que no me va a importar verme como una momia de tantos días sin dormir, por eso aprovecho que me llegan dos pequeños proyectos de una de las cosas que realmente me gusta en este mundo: el audio. Uno es un pequeño evento tributo local para unos músicos de Comonfort para el cuál me encargaré de las cápsulas de semblanza, el otro es sonorizar (y quizá musicalizar y postproducir) un corto de mi amigo el Mau.

Ya dije (y ni modo de echarme pa'tras!), si la vida no me sonríe, le jalo los cachetes... y las mejillas también.

jueves 14 de enero de 2010

Inkscape

Me gusta mucho Inkscape desde que lo usaba en linux. Carece de todas esas características "inteligentes" de los nuevos Corel que en la mayoría de los casos no hacen sino entorpecer labores, y eso siempre lo agradeceré. Además muchas herramientas (como reflejos, transparencias y desenfoque) son más fáciles e intuitivas que cualquier otro programa del tipo. Inkscape es freeware y multiplataforma (windows, linux, mac... creo que hay más).


Que loco me quedó.

lunes 11 de enero de 2010

Denme ideas

Entre el Facebook, Aékana y el experimento Twitter no sé qué echar para acá.

Chales.

viernes 6 de noviembre de 2009

Twittopía

Twitter es quizá hoy, entre las redes sociales, la más incomprendida, sin que esto signifique infra o sobre valorada.

Dejando de lado su peso en kilos o en gramos de trascendencia, su función es intrigante. Bouyerismo vil, tonelaje de paja digital, la patria de los «Social Media Experts», una herramienta mercadológica que sólo los chamanes entendidos pueden ver y manipular, público cautivo, la cúspide o el cimiento de una sociedad del absurdo. Los calificativos circulan a ríos por la blogosfera, los diarios digitales, conversaciones de bar y por las venas del Twitter mismo, sin dar alguno con el santo grial del consenso, tan escurridizo a medida del crecimiento de la internet y (aun más exponencial) el número de «tweets».

El análisis del medio, su estructura y funcionamiento, arrojan resultados que nacen muertos debido a la titánica (y aún hipotética) labor intelectual de dilucidar conclusiones en síntesis con el contenido generado por los usuarios Twitter de todo el mundo.

El experimento es simple: una búsqueda de las frases «Ya me voy», «Ahorita vengo», «Hola a todos», «Buenas noches», «Voy llegando» y las variantes semánticas o gramáticas de cada una, arrojarán probablemente una espeluznante cifra delatora de una vanalidad tremenda del contenido neto de Twitter, y si además se le sumaran monosílabos exclamativos (tan comunes como «Noooooo» o «Siiiiiiii») y todo se multiplicara por el número de idiomas (proporcional a los usuarios de cada habla, dato no disponible) y echando mano de la estadística proyectar el crecimiento del «index» de la búsqueda a x tiempo... Habría que ver qué porcentaje de los «tweets» pertenecen a ésta índole al final.

Las frases descontextualizadas se cuecen aparte. Yo mismo a lo largo de un año como usuario encuentro haber «twitteado» frases cuyo contexto no recuerdo en lo absoluto (cosas como «Sí ¿Tú crees? eso fue el miércoles» o «Pues pasé por ahí pero no entré»). La cuestión es que si yo no recuerdo por qué las dije, sencillamente ya no me interesan (hablando de que Twitter marca una línea de tiempo memorial de los sucesos y pensamientos de los usuarios) y dudo que a alguien con un fin cercano a lo bouyerista le puedan interesar o puedan servir para alguna investigación sociológica en el futuro. Hacer una búsqueda que logre identificar para indexar las frases descontextualizadas se antoja muy cercana imposible, y aún más algún programa capaz de contextualizarlas. Por lo pronto, si existiese un programa que realizara el experimento que planteo líneas arriba y dentro de trescientos años lo corrieran nuestros descendientes seguramente tendrían un concepto en buena medida erróneo (quiero pensar) de nuestra capacidad intelectual o simplemente una concepción de nosotros con un hueco enorme como la que tenemos nosotros acerca de muchas civilizaciones antiguas.

El único modo que se me ocurre es, por una parte, que los usuarios contextualicemos lo que publicamos, lo cuál tiene pros y contras (a favor tenemos que lograremos sacar de la condena a la vaguedad histórica nuestro contenido personal en Twitter -que finalmente es un documento de identidad de mayor riqueza que las actas de nacimiento-, y en contra que quizá el límite de ciento cuarenta caracteres del formato de Twitter ya no baste y con ello pierda algo o mucho de la síntesis que caracteriza a esta red social) y por otra parte algún mecanismo que permitiera la etiquetación de las entradas por una elección propia de la importancia de lo que uno dice, que si bien sería totalmente subjetiva, mucho ayudaría a la hora de, en primera, meditar lo que se está a punto de escribir, y en segunda, facilitar su lectura y comprensión a posteriori, permitiendo esto seguir poniendo diario «Hola, ya vine» pero sin tener el mismo nivel que «Acaba de explotar una pipa a media cuadra de mi casa».

Es escalofriante imaginar que los que están tras el monstruo (¿Gólem?) de Twitter no se cuestionen acerca de esto, pero lo es aun más imaginar que lo piensan y sin más han exclamado casi nada al respecto públicamente, causando infinitas suposiciones que a su vez se discuten en todos lados y a lo mejor en el mismo Twitter, que por lo pronto parece no terminar de ser el inicio de sí mismo, pero que no sabemos a ciencia cierta el tamaño que tendrá este inicio al que le echamos leña diario, mucho menos el final del cuento.