jueves, 18 de abril de 2013

domingo, 5 de septiembre de 2010

A Mexican grinch

Cuando uno dice que no hay reales razones para festejar y que la patria es un invento, no es que sea amargado o "grinch" -que son argumentos bastante pobres y pendejos dignos del tercer grado de primaria-, significa que uno tiene conciencia histórica.

Cosa que no significa que no vaya a festejar, solamente que no tengo una razón significativa, aunque en realidad nunca la tengo.
Ahora que si hay gente que dice que no hay razones para festejar y aparte  debido a ello no festejan, es que tienen un casamiento bastante podrido (y en este caso paradójico) con su pensamiento pequeño-burgués, y una muy lamentable noción de la diversión.

lunes, 23 de agosto de 2010

Mandamiento No. 11

Los columnistas de un periódico que no sepan usar correctamente un teclado o un editor de textos deberían ser quemados en leña verde. Y que sus hijos lo presencien.

  

miércoles, 21 de julio de 2010

Tuits favortos I

domingo, 20 de junio de 2010

Si no fuera mexicano, sería serbio.

«Yo no quiero ser una chica Almodóvar, yo quiero ser un "don" Kusturica.»

Definitivamente.

lunes, 8 de marzo de 2010

Leer

La lectura es un vicio que debo corregir. Del cigarro a los libros prefiero el cigarro, las fotos salen infinitamente menos hipócritas cuando uno aparece con un cigarro en la mano que con un libro, esa me parece una buena razón, la sinceridad que dan los cigarros.

Prefiero vivir los momentos que me corresponden sin perder tiempo leyendo todos los que no, eso es enfermo.

No le tengo fe a la deidad burguesa de la lectura. No confío en sus milagros de curar lo ignorante, ni en la sanidad de su hábito, ni en que permita ver más allá de lo evidente. No creo en vírgenes de Guadalupe de la intelectualidad.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ese 75%


El 75% de los mexicanos están a favor de la iniciativa para abolir la llamada “fiesta brava”. Aquella de la que se dice “tortura, ni arte ni cultura”. Eso rezan en los medios, pero a mí no me preguntaron. De hecho nunca me han preguntado nada, del gobierno y medios hablando.

El mexicano promedio lee algo así como libro y medio al año.

Tampoco me preguntaron, ni a nadie que conozca.

Sin embargo no me deja de sorprender que el 75% de una población que lee menos de dos libros al año pueda tener autoridad moral para decidir si algo es arte o cultura o ninguna de las dos.

Seguramente la mayoría de los antitaurinos son vegetarianos. Claro que no, y eso se me hace bien hipócrita.

La abolición se me antoja imposible. Entre muchas otras cosas porque, para conflicto interno de los políticamente correctos, si se acaba la toreadera se acaba el toro, o por lo menos se reduce su población a la de un zoológico. Pero claro, la razón de más peso que se me ocurre es que a la primera dama le gusta asistir a la monumental Plaza México.

No soy taurino, yo veo los toros y me emociono tanto como en una carrera de caracoles. La estética que dicen que ven a chisguetes en el toreo es casi idéntica a la que se puede ver a borbotones en el ballet, sólo que los taurinos no han en su vida visto ballet. Es algo así como un ballet para la plebe, no digan que no. No se puede ver como elegante y distinguido un evento donde los asistentes gritan hasta el cansancio improperios desde las gradas, si se intenta esto (porque lo hacen) es mera payasada burguesa.

Sin embargo no me molesta que exista la tauromaquia. Se me hace gacho ver al animal sufrir, sí, pero también acepto que me gusta mucho comer carne y sabrá Dios qué tanto sufrieron y sufrirán las vacas y puercos que me he comido en mi vida, y la verdad es que no me quita el sueño. No disfruto con pensar en ello, vamos, pero no ocupa los minutos de mi vida. Como tampoco creo que ocupe los de la gran mayoría del país. Creo que esas especies tuvieron los mismos millones de años para evolucionar que el ser humano, y en lugar de desarrollar inteligencia o armas para borrarnos del mapa antes de ser lo que somos para ellos, eligieron tener una carne muy sabrosa, ser grandes y torpes.

Hay quien dice “qué sentirías si a ti”. Pero eso (la fiesta brava invertida o el matadero invertido) no existe, y es estúpido especular sobre imposibles. Existe la tortura hacia el ser humano por diversión, claro, y quizá el número de personas que se divierten con videos de esto comprados en el tianguis o bajados de Internet sea equiparable a la comunidad taurina o quizá mayor (y quizá también ese mentado “75% del país” desconoce la existencia del gore y otras ondas). La tortura entre seres humanos tiene un color distinto sin embargo. Es de una índole más retorcida, cualquiera puede imaginar eso.