Pues a esa conclusión he llegado. La oficina no es lo que me asfixia, sino toooodo lo que la oficina no me deja hacer. A veces me da depre que llego a las horas de la madrugada de trabajar, medio me despierto temprano para ir a la escuela y luego ya no duermo bien y otra vez a trabajar. Ya no hay tiempo para cantar, ni leer, ni nada.
He decidido por eso que no me va a importar verme como una momia de tantos días sin dormir, por eso aprovecho que me llegan dos pequeños proyectos de una de las cosas que realmente me gusta en este mundo: el audio. Uno es un pequeño evento tributo local para unos músicos de Comonfort para el cuál me encargaré de las cápsulas de semblanza, el otro es sonorizar (y quizá musicalizar y postproducir) un corto de mi amigo el Mau.
Ya dije (y ni modo de echarme pa'tras!), si la vida no me sonríe, le jalo los cachetes... y las mejillas también.



pues la vida en mi oficina es más o menos divertida así que la aprovecho día tras día, hora tras hora y minuto tras minuto :D
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