viernes, 6 de noviembre de 2009

Twittopía

Twitter es quizá hoy, entre las redes sociales, la más incomprendida, sin que esto signifique infra o sobre valorada.

Dejando de lado su peso en kilos o en gramos de trascendencia, su función es intrigante. Bouyerismo vil, tonelaje de paja digital, la patria de los «Social Media Experts», una herramienta mercadológica que sólo los chamanes entendidos pueden ver y manipular, público cautivo, la cúspide o el cimiento de una sociedad del absurdo. Los calificativos circulan a ríos por la blogosfera, los diarios digitales, conversaciones de bar y por las venas del Twitter mismo, sin dar alguno con el santo grial del consenso, tan escurridizo a medida del crecimiento de la internet y (aun más exponencial) el número de «tweets».

El análisis del medio, su estructura y funcionamiento, arrojan resultados que nacen muertos debido a la titánica (y aún hipotética) labor intelectual de dilucidar conclusiones en síntesis con el contenido generado por los usuarios Twitter de todo el mundo.

El experimento es simple: una búsqueda de las frases «Ya me voy», «Ahorita vengo», «Hola a todos», «Buenas noches», «Voy llegando» y las variantes semánticas o gramáticas de cada una, arrojarán probablemente una espeluznante cifra delatora de una vanalidad tremenda del contenido neto de Twitter, y si además se le sumaran monosílabos exclamativos (tan comunes como «Noooooo» o «Siiiiiiii») y todo se multiplicara por el número de idiomas (proporcional a los usuarios de cada habla, dato no disponible) y echando mano de la estadística proyectar el crecimiento del «index» de la búsqueda a x tiempo... Habría que ver qué porcentaje de los «tweets» pertenecen a ésta índole al final.

Las frases descontextualizadas se cuecen aparte. Yo mismo a lo largo de un año como usuario encuentro haber «twitteado» frases cuyo contexto no recuerdo en lo absoluto (cosas como «Sí ¿Tú crees? eso fue el miércoles» o «Pues pasé por ahí pero no entré»). La cuestión es que si yo no recuerdo por qué las dije, sencillamente ya no me interesan (hablando de que Twitter marca una línea de tiempo memorial de los sucesos y pensamientos de los usuarios) y dudo que a alguien con un fin cercano a lo bouyerista le puedan interesar o puedan servir para alguna investigación sociológica en el futuro. Hacer una búsqueda que logre identificar para indexar las frases descontextualizadas se antoja muy cercana imposible, y aún más algún programa capaz de contextualizarlas. Por lo pronto, si existiese un programa que realizara el experimento que planteo líneas arriba y dentro de trescientos años lo corrieran nuestros descendientes seguramente tendrían un concepto en buena medida erróneo (quiero pensar) de nuestra capacidad intelectual o simplemente una concepción de nosotros con un hueco enorme como la que tenemos nosotros acerca de muchas civilizaciones antiguas.

El único modo que se me ocurre es, por una parte, que los usuarios contextualicemos lo que publicamos, lo cuál tiene pros y contras (a favor tenemos que lograremos sacar de la condena a la vaguedad histórica nuestro contenido personal en Twitter -que finalmente es un documento de identidad de mayor riqueza que las actas de nacimiento-, y en contra que quizá el límite de ciento cuarenta caracteres del formato de Twitter ya no baste y con ello pierda algo o mucho de la síntesis que caracteriza a esta red social) y por otra parte algún mecanismo que permitiera la etiquetación de las entradas por una elección propia de la importancia de lo que uno dice, que si bien sería totalmente subjetiva, mucho ayudaría a la hora de, en primera, meditar lo que se está a punto de escribir, y en segunda, facilitar su lectura y comprensión a posteriori, permitiendo esto seguir poniendo diario «Hola, ya vine» pero sin tener el mismo nivel que «Acaba de explotar una pipa a media cuadra de mi casa».

Es escalofriante imaginar que los que están tras el monstruo (¿Gólem?) de Twitter no se cuestionen acerca de esto, pero lo es aun más imaginar que lo piensan y sin más han exclamado casi nada al respecto públicamente, causando infinitas suposiciones que a su vez se discuten en todos lados y a lo mejor en el mismo Twitter, que por lo pronto parece no terminar de ser el inicio de sí mismo, pero que no sabemos a ciencia cierta el tamaño que tendrá este inicio al que le echamos leña diario, mucho menos el final del cuento.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Code Is Poetry (proto-ensayo)



Code is poetry
es un conocido lema (de la invención de Matt Mullenweg) dentro del mundillo de los programadores y a todos nos gusta pensar que es así, pero yo no sé de ninguno que haya explicado el porqué.

Algunos han jugado con la idea del poema geek, redactando un programa donde constantes, variables o funciones son sustituidas por palabras o frases de amor; o al revés, introduciendo terminología tecnológica o de programación dentro de un poema “convencional”, logrando juntar (con guasa o no de por medio) esos dos países que parecen tan distantes, y aunque constituyen un puente poco explorado (y a mi ver, con un futuro seminal), el lado donde se tocan más ambas tierras no es ese exactamente.

El código y en concreto la programación entera, como toda buena obra de arte comienza por el final (ya lo dijo Poe), y así son los poemas también.

¿De qué habla el código? ¿De la muerte, del sol, de las aves? Habla de esto y de todo lo demás, hace hipérbaton, metátofas y todo, también existe la ira en la búsqueda de la expresión precisa valiéndose de la sintaxis y la lógica. La programación y la poesía levantan edificios de las arquitecturas que se antojen y una coma perdida o un adjetivo mal puesto pueden venirlos abajo. Incluso como los poemas, el creador de código -o un lector que conozca bien su obra- puede ver el cuerpo de su redacción como se ve un mapa extendido con orografía, rutas y acotaciones.

El programador de C, PHP, Basic, Cobol o lo que sea se refiere a los mismos temas que refiere la poesía desde que existe: la sexualidad y la muerte (¿Acaso hay otros?) la mayoría de las veces sin siquiera saberlo, pues se ha hecho por generar un sistema educativo donde nacen ingenieros que no filosofan acerca de su labor (u otras cosas), pero hay en todo código (como en las fórmulas matemáticas) una travesía para encontrar la lógica, y con ella siempre llega la correspondencia con el orden del cosmos o lo que el ser humano entiende -o busca entender- por eso, y ello trasciende a su funcionalidad.

¿Qué más da lo funcional de una página que usa CSS que vende instrumentos de cocina o silicona? Ahí adentro hay poesía. ¿La finalidad mercadotécnica de su continente devalúa al poema? ¿No son los libros mismos un continente de mercado? Me parece infértil ahondar en este asunto.

Lo que ven los usuarios no es “real”, el botón de inicio, la barra de estado, las ventanas, las barras de progreso, los logos, nada lo es. Es el resultado de ceros y unos manipulados en dos sentidos. El primero para que el programa o sistema realicen procesos solicitados, y el segundo para que el usuario vea de un modo más digerible y de manera representativa ese sistema, programa o proceso. En general los lenguajes de programación tampoco son el “real” lenguaje de la máquina, y de modo estricto tampoco los “ceros y unos”, pues estos dos símbolos son sólo la representación lógica de presencia o ausencia de carga eléctrica.

El programador se ve entonces lidiando entre los dos mundos, ambos estériles. Uno donde reina el usuario, lejano, sempiterno, su interfaz. Otro la caja de circuitos, inquisidora, desoladora; internarse en su existencialidad provoca una melancolía como la que debe sentir un encargado de limpieza de la NASA que diario a mitad de la noche observa en un monitor gigantesco las imágenes que manda la más lejana de las sondas espaciales mientras no puede hacer más que barrer. El poeta se encuentra igual entre mundos, en esa mutación constante que va entre suertes de dios y esclavo borrando la dimensión tiempo.

Espero después de la idea de ese párrafo unos y otros (programadores y poetas) se comiencen a entender más que a simples señas.

El motor de estos dos seres -que pintan tan distante- es el mismo. La necesidad de supervivencia: dar orden al entorno, saber de sí mismos, comer. El programador comienza las más por lo último (tanto en el sentido estricto como en el sentido más amplio y filosófico del término), pero llega a verse en el mismo proceso de ignición del poeta (que también busca matarse hambres); es decir, llega a experimentar ese deseo inexplicable por desarrollar un código, la funcionalidad entonces se convierte en mero pretexto.

Es cierto, code is poetry, pero también la poesía es código; contiene sentencias, inicializa, declara, hace bucles y se hace en el lenguaje “humano”, que igual que el lenguaje de programación dista de tener los mismos significados que el del lector (ya lo decía Saussure con sus singnifiant y signifie) y que tampoco ninguna lengua se ha visto suficiente en el interior del hombre para expresarle con la exactitud quirúrgica que quisiera. A la mitad de la búsqueda de esa exactitud nacieron -como muchas otras cosas- la poesía y el código, al calor de intrincadas luchas filosóficas, deleznando y enaltenciendo el valor estético a lo extenso del eje histórico (porque el valor estético también anda en lógica, números, variables y constantes).

Me niego a aceptar que los códigos tiene algo de poético nada más. Tampoco creo que la programación sea un arte aparte que guarda correspondencia con las demás y la más cercana de ellas sea la poesía o que sea algo meramente artesanal. Un código es un poema en otra lengua, dependiente de las estructuras de ésta, con sus limitantes; uno se expresa usándola con el ingenio que requiere cualquier poeta con su lengua de labor. ¿Realmente qué tan lejos está Sabina de Prolog? Si se le niega su lugar como poesía al código es mera soberbia.

sábado, 10 de octubre de 2009

Paz

Cuando te duermes con el hocico oliendo a queso manchego, alcohol y menstruación, puedes morir en paz y sin ningún remordimiento.

lunes, 5 de octubre de 2009

Micaela



Casi diez años buscando esta canción, la encontré con estos monos, pero la versión que yo conozco es muy vieja y se escuchaba como una orquesta entre de los cuarentas y de los cincuentas, las sospechas del acento del cantante (que escucho como un lejano fantasma en la memoria) me llevan a Cuba... pero bueno, algo es algo.

sábado, 3 de octubre de 2009

¿Qué libro se le regala a un jubilado?

Mi padre y una hermana de mi madre se jubilaron (maestros de secundaria) la semana pasada. El viejo no quiso hacer fiesta (le heredé lo “contreras”) y la tía va a hacer una en grande al rato (dicen que con mariachi).

Antier de repente la vida me sonríe poquito y de deber ochocientos varos pasé en tres horas a tener cero deudas y dos cheques por mil pesotes en la cartera (no gratuitos, seguramente me costarán varias noches pegado en el Dreamweaver) y dicha interrogante me asalta.

Yo, que para ahorrarme pedos de andar buscando entre tallas, colores o sabores siempre regalo libros, no sé cuál chingaos se le debe regalar a un jubilado.

Todos los que no son de temas tristes (melancolía, nostalgia, añoranzas, etc.) parecen regalos tan frívolos, como el Quijote; o invitaciones a la evasión de la realidad, como los de aventura o detectives...



Y dejo una de Los Jubilados, de las pocas tropicaladas que me laykan.

viernes, 2 de octubre de 2009

Verdades I

Las fotos de La Jornada siempre son chidas.


"El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, participaron en la ceremonia oficial que encabezó el presidente Felipe Calderón en Morelia..."

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Las batallas

Yo no sabía que Las Batallas de los cafetos está basada en Las Batallas en el Desierto de José Emilio Pacheco.




martes, 29 de septiembre de 2009

Marta de Esparta

Alguna vez Marta de Esparta fue mi frecuente visitante. Nunca me expliqué porqué, he leido lo que yo escribía en aquel 2007 y me dan unos sonrrojones...

Era de los blogstars que alguna vez, cual buzos, se internaron en los blogs desconocidos como el mío, igual que alguna vez lo hicieran el Enigma, Princesa Radioactiva o Butterposa. Bueno, aparte para mí casi cualquiera es blogstar...

Lo recordé porque estaba recorriendo los comentarios añejos de Aékana: muchos blos muertos, abandonados, diferentes nombres, identidades.




lunes, 28 de septiembre de 2009

sábado, 12 de septiembre de 2009

La consentida del barrio

Este poema de Daniel de Juanes hace unos meses me hizo recobrar la inspiración. Cada que lo leo me alegra, me dan ganas de chelear (sí, más) y me hace reafirmar algo que dije en aékana hace muchos años: me caga Paz.

Gustaba del pispiote relamido

y pedía qué le dieran cañandongo,

enhiesto fierro dentro del mondongo;

adoraba el camote ahí metido.

Dura méntula de un varón cumplido

con el vaivén del sóngoro cosongo;

pensaba en el tamaño que en el Congo

puede alcanzar un pito endurecido.

Buscaba una bichola diferente,

al pene dar un ósculo quería,

sólo ñongas tenía en aquella mente.

Añoraba una pinga siempre enfrente,

con esa aspiración ella vivía:

adoraba la verga simplemente.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Tuve un sueño donde no había Linksys

Jamás pude hacer -y sí, este párrafo es muy ñoño y geek- que mi piche iBook G4 con Tiger se conectara en FTP o Messenger con la red inalámbrica de la escuela. Ni proxis ni nada ni madres que se pudo. Instalé Fedora, Ubuntu...

Entonces hice lo que todo ser sabio e inteligente haría:

Esperé a que pasaran dos días para que llegara el viernes en que nos dieran nuestras dos semanotas de vacaciones, caminé hacia la maldita antena Linksys, le hablé al encargado del centro de cómputo para que viera (esto era vital) y le doblé sus dos cuernos hasta trozarlos.

Me reportaron y me suspendieron dos semanas, dos semanas que en realidad eran de vacaciones.

Listo, hoy lunes me conecto al Mazinger sin pedo alguno. Los burros compraron un dispositivo cuyas antenas no pudieran doblarse (que no es Linksys).



miércoles, 2 de septiembre de 2009

Ay, sí.

Ahora sí todo el mundo es wannatweet ¿No? Pero hace un año muchos tecnogurúes no escatimaron lengua en decir "no le veo utilidad", "es un pequeño capricho", "le doy seis meses de vida", "son sus cinco minutos de fama en la web 2.0"... Entradas de blog que mas de alguno habrá ya borrado.

¡Se los dije! ¡El Señor bajó como dijeron los sabios que lo haría! ¡Arrodillaos, hijos del pájaro azul! ¡Sentid su poder en la entrañas del CPU!

...Ah, voy por un café.



viernes, 7 de agosto de 2009

Romina en el 92

No sé si esto se publicará en Metatextos, porque lo mandé con retardo, pero ps si no, aquí está.

Como decía su amigo el Fer: “Que seas ateo no te exime de que Dios te quiera chingar”. Lo dijo ebrio, bromeando, pero nunca dejó de tener razón. Y es que a fin de cuentas se trata de servirle de juguete al tipo barbón de la túnica blanca. 


Romina solía decir estas y otras cosas, aunque últimamente se callaba al ver que empezó a ser tachada como una suerte de alien teológico.

Ahora que estaba ahí, parada en la banqueta, chorreando sobre mojado por culpa de algunos autos, la tarea de matemáticas -la que le piden impecable- goteando caldo de hojas sobre la temblorina de sus piernas, pensaba Romina. Todo esto se trataba -la vida- de acostumbrarse a ser títetere y ser extraño si se queja uno.

Romina entonces lloró y lloró -no se sabe por cuál de todas sus tristezas- hasta que la ciudad no supo más qué la inundaba en realidad, se mojaron los pisos más altos, la ropa de los tendederos nadaba, la gente flotó varios kilómetros lejos de su origen; no paraba la lluvia, no paraba Romina.

El mundo se ahogó. No quedó nada y no hubo ningún arca con Noé ni nada parecido. El planeta se hundió aquel octubre del 92.

Dios apareció entonces, le explicó cosas a Romina, casi todo, o más bien todo lo que quiso saber. Estaba extasiada, ya no había mundo al cuál contarle los secretos, pero ¡Qué grande hubiera sido iluminar tantas cabezas! cabezas hundidas en el fondo del mundo.

Pasados unos minutos de la gran revelación, como todo traicionero, Dios borró a Romina de su gracia y dio vuelta atrás al reloj, la volvió a poner en la banqueta y le amarró un hilo a la cabeza que, ultimadamente, era el que le faltaba desde el principio.

martes, 4 de agosto de 2009

Necesito varoooOoo

¡Ah, la rentaaaaaAaAaaaaaAAA!

¡Ah, la colegiatuuuraaaaAAAAA!!!!

¡Ahh, los microoooooOOOooosss!!!!

¡¡aaaaaaaay amáaaa!!

miércoles, 22 de julio de 2009

House

Si para que exista House tienen que existir mil televisas, que existan.


Ayer estaba viendo el último capítulo de la quinta temporada en el canal cinco, emocionado, exhaltado, encabronado, llorando a mares (sí, soy bien marica y chillón y qué).

Me maltrata y me regala como ni Kieslowski ni Angelopoulus ni naiden, también lo acepto.

Mi changuita


También desempolvé la digital, pero no por eso menos viejita Kodak Easyshare C310, que sepa de qué año será pero que midiendo casi dos dedos de grueso es de apenas 4 megapíxeles. Aún así y con sus añitos sí jala, aquí pongo una foto de mi changuita (a 1mp de resolución):



P.D.: Ya me acordé que una de las razones por las que dejé Blogger es que tiene un sistema de gestión de imágenes bastante pretencioso y mamón lunático, jala cuando quiere.

lunes, 20 de julio de 2009

Camarita



Ayer desempolvé mi vieja Olympus OM-1 n, que es la de la foto. Y aunque es 99.9% mecánica (lleva una pila para un fotómetro también mecánico que consiste en un simple oscilador vertical con unos signos + y -), jala mejor que muchas digitales (neto), es una de esas joyas de tianguis, uno de esos lujos que pueden llegar a costar hasta cien pesos, según la ignorancia del vendedor...

Luego que haya varo pa' digitalizar subo unas fotos que tomé.

2010

Y a riesgo de que este blog se convierta en un quejalog (o qlog) de esos que tanto abundan por, digamos, una suerte de columnistas frustrados como yo comprenderé...

Disculpo a mi ignorancia (por habitarme sin mi consentimiento) pero ¿Cuándo preguntaron si queríamos que se gastaran las millonadas en los festejos del bicentenario?

¿No era más fácil que preguntaran si queríamos que se hiciera ese gasto o preferíamos que se destinara a ciencia y tecnología?

Mucha pinche fiesta y al día siguiente a tragar caldo de olote otra vez.

jueves, 16 de julio de 2009

Pendejo

Un tipo de la carrera de mercadotecnia -en ese preciso momento en que el profesor abandona breve y discretamente el aula de examen y todos comienzan a copiar- se muere del estrés porque nadie le dice cómo se escriben los números romanos con el teclado de la computadora.

Lo juro.

miércoles, 15 de julio de 2009

Piel

"Cientos de mexicanos permanecieron por horas frente a la embajada de Canadá para tramitar la visa, luego de que el gobierno de ese país impuso la medida la noche del lunes. Muchos no lograron el cometido, pese a que se presentaron con boleto de avión, estados de cuenta bancarios y papeles personales." (Foto: María Meléndrez)

¿Porqué ninguno de estos weyes es moreno-mexicano?

martes, 14 de julio de 2009

Dios, la T.V. y el televisionismo

Puede que la televisión se encuentre en el nivel de la divinidad y, si bien no existe desde el principio de los tiempos, la televisión ha hecho que la noción de la historia que tenemos sea paralela a ella y a través de ella. Esto parte desde la mera noción del tiempo, la cual también es marcada por la televisión, una noción que es pura rapidez y en la que pareciera que todo mensaje cabe en veinte segundos, los días transcurren en algunas media horas y la vida entera (la telenovela de la vida) dura más o menos trescientos capítulos. Este desajuste-choque en la percepción del tiempo que una o dos generaciones han asimilado -y otras han nacido y habrán de nacer con ella- se mezcla con la noción histórica planteada por el estado desde los libros de texto en la que por varias décadas se omitieron pasajes de la historia del país y se destacaron -y se destacan- hechos que forman una orografía de la historia de desniveles muy débiles ante un sometimiento a la lógica y que para acabar, por algún extraño motivo la realidad del presente no parece ser un resultado que, de tales variables, se pudiera esperar (y que de todos modos no paramos de esperar). Ambos argumentos (el tiempo televisivo y el tiempo oficial) no se contradicen y esto es aprovechado; de repente la televisión existe antes que todo, y en la mayoría de los casos, el presidente se convierte en su pontífice y la democracia es doctrina, mientras esta permita mantener los desniveles en la noción histórica. Hasta el momento lo permite, logrando un pueblo que ha aprendido a vivir sin saber cuál es su situación temporal exacta y por ende la situación historia de los lugares donde ha puesto el pie (es decir en la desorientación tiempo-espacio) y así con una desubicación constante y pasiva similar a la de la ceguera, se convierte a este país en la tierra de los ciegos, donde a los que no son ciegos se les enmudece, o más bien dicho enmudecen, claro, por castigo de Dios. Porque, en términos del llamado cuarto poder (y más allá), también es todopoderosa la televisión.

Es milagrosa y al guardar silencio le ha arreglado la vida a muchos, y a otros miles al aire al simplemente regalarles el milagro en forma de lavadora, un millón de dólares o una casa. Además la justicia divina, la realmente divina, la hace la televisión. La justicia de los juzgados, las fotocopias y los folders crema no es justicia real porque no se entiende, es demasiado engorrosa su razón y sus tramas, y en segunda porque es corruptible, sucia. En cambio la señorita Laura se percibe incorruptible, es incorruptible, un verdadero ser de Dios. Todo juicio emanado de la televisión es inapelable, no hay perdón ni fianza ni amparo (a menos que se compren), de tal suerte que si el IFE dice que no hubo fraude, es cuestionable para la mitad del país; pero si la televisión repite más de dos veces que no lo es, entonces llamaremos renegados y perdedores a esos cuántos que han extraviado la luz del buen camino (pobres).

Tiene la tele un paraíso, un cielo al que aspiramos. De hecho nos lo muestra todo el tiempo, a cada hora centenares de formas de divinidad, de santidad. Cada súper modelo que muestra maquillaje, cada cuerpo que muestra su esbeltura, cada hombre suavemente rasurado, cada casa en la perfección de su decorado e iluminación, cada opinión que nadie contradice, que nadie parece querer contradecir, como si las opiniones de quienes habitan la televisión fueran oraciones, caminos al nirvana. En el cielo de la televisión todo es perfecto, sin discordia, el cielo de este Dios es mejor que el de los otros, porque en él hay lujos materiales infinitos y estos -todos lo sabemos- son la verdadera y única espiritualidad que conocemos los hijos de Dios.

Tener un televisor en casa bendice la vida, el hogar es transformado en un templo entonces, se bendicen las comidas con los productos que Dios manda y por supuesto, con su propia presencia a la mesa. Dios comprende, se hace pescador humilde y comparte las penurias obreras en cada spot político, pero también entiende nuestros sueños, nuestros anhelos más inconcientes y nos los dibuja nítidamente, como ningún otro Dios, en la publicidad automotriz o de vivienda como una gran promesa. Él sabe. Por eso tiene la autoridad de dar sermones, sabe perfectamente lo que cada uno de sus hijos quiere, no se equivoca, él sabe y por ello se debe confiar plenamente en su decir.

Dios es también misericordioso, y si por azares que sólo él comprende no te ha ido bien en el día o en el año o en la vida entera siempre puedes sentir la redención, realizarte como ser humano a través de Dios, escudriñar hasta la médula un partido con la cámara phantom y sus repeticiones, triunfar en él y celebrarlo hasta el fin de tus días aprendiéndote las estadísticas, vivir el penitente calvario que es pasar de pobre a rica en cada telenovela, tener una familia perfecta en cada comercial de cereal.

Este Dios no está peleado con la ciencia, al contrario, es su constante creador. Investiga, experimenta, compara, comprueba, publica santo y seña de cuanto descubren sus ángeles Discovery y sus querubines History, ellos generan las Certezas Científicas de cuyos escurrimientos se harán las cápsulas de diez segundos de toda la radio y tele abierta durante felices años de progreso, trabajo duro, o risa anti-crisis, según diga Dios que es el mundo.

La televisión es un Dios omnipresente también -y esto es lo más importante de todo- tan ubicuo que no solo rebasa tiempo y espacio, sino a la televisión misma. Es pagano dar por cierta esa definición de los llamados Mass Media. En realidad sólo existe la televisión y unas cuantas formas diversas de su manifestación como: la televisión radio, la televisión impresa y la televisión internet. La radio, la prensa y la red de redes, sin su esencia televisiva no son medios masivos, son así poco más que un llano tríptico, y a decir verdad ya casi no existen casos de esto. La televisión ya no es más un medio de comunicación, sino que se convirtió en toda una cultura abrazada por el mundo entero de tal modo que, aunque un niño africano no haya visto nunca un monitor sintonizado, siente perfectamente en carne propia los movimientos más ínfimos de la bestia, de la cultura más grande que haya existido en este planeta, pero eso fue hace mucho, ahora la televisión es un Dios y todos pertenecemos a la nueva (¿o sempiterna?) religión del televisionismo aunque nos disguste (de igual modo que algunos nacimos en el catolicismo contra nuestra voluntad adulta), con la diferencia de que es un Dios existente, palpable, medible -no finito-, y al que de uno u otro modo (ateos o no) le hemos rezado, reto a negarlo.


Mercado

Su fallido modelo educacional no es mi problema.

El que se tengan que aplicar exámenes -con un afán de comprobación del conocimiento, más que como herramienta de retroalimentación- sólo es un reflejo inequívoco de que, en materia de docencia, tienen las patas muy flacas.

Y sabiendo esto ¿Todavía pretenden que mi calificación aprobatoria los avalúe -implícitamente- como buenos profesores y mi no aprobatoria en cambio me desacredite -explícitamente- como aprendiz?

Creo en el mundo sin escuelas de Ivan Illich, y espero sean ya pocas las generaciones que se sometan a este mercado vestido de sistema educativo.